miércoles, 13 de agosto de 2014

13 de agosto, cuando la historia parió a un Gigante



  Por: Angélica Paredes López 
Fotos: Josè M. Correa Armas
 
El 13 agosto de 1926 la historia nos dio a un Gigante, un líder que ideó proyectos, forjó conciencias y rescató a la Patria. 
 Fidel es símbolo de dignidad y decoro. Nadie le inculcó sus ideas políticas. Llegó a ellas como parte de sus meditaciones, estudios y reflexiones.
        
 
  Por eso, ningún tema le es ajeno. Conoce de todo. Y se preocupa por la Humanidad completa. Es sinónimo de ética. Un hombre sincero, seguro de su fe y sus creencias. Maestro de generosidad. Símbolo de solidaridad e internacionalismo.
 Modesto en su vida personal, honesto, sencillo, sin ambiciones materiales. Posee un singular poder de persuasión, dicen que convence hasta las “piedras”. Nunca le importaron los Títulos, ni las condecoraciones. Para el Comandante de América, “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. 
 Ha marchado al compás del tiempo, como un aliado. A veces, tenemos la apreciación de que se sabe el final de los acontecimientos. “Viaja al futuro, regresa y lo explica”, así declaró en una ocasión el Presidente argelino Abdelaziz Bouteflika.
Escultor de ideas. Encarna el heroísmo de su nación y de los pueblos de la América nuestra. Su sello personal está en la creación de importantes mecanismos de integración regional. Fidel ha sido descubridor de líderes incuestionables. Su amistad con el Presidente Hugo Chávez devino relación entre padre e hijo. 
 Su vida sin descanso la ha entregado a la Patria americana. Y ahora, a los 88 años, con su palabra exacta continúa analizando el complejo mundo actual y nutre de herramientas a las presentes y futuras generaciones. Es un vencedor de dificultades y contratiempos, capaz de derrotar las adversidades y salir en busca de nuevos sueños, combatiente de la dignidad y la hidalguía. A resistir cualquier peligro y enfrentar de pie las amenazas enseñó a su pueblo, porque es un guerrillero incansable, desde aquella madrugada del 13 de agosto de 1926, en Birán, cuando la historia alumbró a un Gigante.
 
Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.

Ése que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.

Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor.

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.

Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.
 

Carilda Oliver Labra

miércoles, 30 de julio de 2014

«El regreso de un amigo»

En la despedida del amigo
queda un adiós detenido
palabras que se congelan,
ganas de ya haberlas dicho
lágrimas que no se lloran
pa´ no aceptar que se ha ido
pena convertida en gloria,
amanecer extendido.
Para la partida de un amigo
que nos devolvió la risa
no hay adiós definitivo,
ni finales de cenizas
tanto corazón dolido
no se va creer la prisa
de la muerte que ha intentado
manchar su roja camisa.

Toda la ternura de este amigo
desparramada en la brisa
de un pueblo que habían dormido,
de una América hecha trizas.
Nadie piensa que se ha ido,
fue un momentico a la misa
y va a volver con Sandino,
con el Che, Martí y Bolívar.
Todos los amigos del amigo
tienen el alma bordada
con las frases que nos dijo
con campechana sonrisa.
Nadie piensa que se ha ido,
fue un momentico a la misa
y va a volver con Sandino,
con el Che, Martí y Bolívar.
Ese rastro que dejó el amigo,
ese antídoto de vida
contra la sierpe que sueña
a América dividida
el que levantó al mendigo
y compartió su comida
Nadie piense que se ha ido,
fue un momentico a la misa
Todos los amigos del amigo
tienen el alma bordada
la ternura de este amigo es
la luz desparramada

Todos los amigos del amigo
tienen el alma bordada
con las frases que nos dijo
con su risa campechana
Todos los amigos del amigo
tienen el alma bordada
seguiremos el camino
del amigo junto al alba

Todos los amigos del amigo
tienen el alma bordada
no hay adiós definitivo,
ni finales de cenizas






Nadie piense que se ha ido,
fue un momentico a la misa.

lunes, 7 de julio de 2014

El frontil y el Yugo



En las zonas de ladera, donde los suelos son pedregosos o simplemente no hay tractor, nada mejor que la fuerza de los animales para las labores agrícolas o como medio de transporte.


El campesino en Cuba y principalmente el tabacalero rotura sus tierras con tracción animal y consiste en enyugar dos bueyes, los cuales quedan unidos por una pieza de madera tallada llamada yugo, por los tarros, y un cojín (frontil) en la frente, que es en sí el centro de la tracción de esta singular pareja para tirar del Arado o la herramienta que se vaya a usar. 
Regularmente la yunta de bueyes es utilizada, casi exclusivamente, por los pequeños productores del campo, recurso que resulta muy económico, ahora... ¿Còmo enyugarlos? 


La yunta no es solo atar los animales a un yugo. Aunque a simple vista parezca sencillo, se requiere de un trabajo previo que demanda paciencia y algunos criterios para escoger los animales que conformaràn las parejas.






El campesino mediante el frontil y el yugo, herramientas con las que se unen los bueyes, el frontil es el cojín que lleva cada buey en la frente y es en sí el centro de tiro, ya que estos animales halan con la frente y no con los tarros como muchos piensan, estos aditamentos se aferran a los tarros de los bueyes con una cuerda.





Para un mejor manejo, dominio y seguridad, debe colocarse nariguera a los animales.
 

Finalmente esta pareja queda unida así para tirar del arado o cualquier otro implemento que haga falta. El boyero o arreador controla con las voces de mando y las guías que van sujetas a las narices de los bueyes por unas argollas de metal. 


 Aunque parezca facil tanto la conducciòn de la yunta como el trabajo de enyugado requiere de gran destreza.



martes, 1 de julio de 2014

Guía y guardián de La Habana


 Un haz de luz que cumple 169 años.

El faro del Morro cumplió 169 años de existencia el pasado 21de junio, símbolo por excelencia, de Cuba y en extensión, de toda Iberoamérica. 

El emblemático faro, situado a la entrada de la bahía habanera, tiene una historia no sólo larga sino única en esta parte del planeta, pues el Morro, como comúnmente se le conoce, constituye la más antigua fortificación construida por los españoles en América y punto obligado en los recorridos de cuanto turista llega a la villa de San Cristóbal de La Habana.
 Pocos años después de su reconstrucción, al Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro trazado por el ingeniero Juan Bautista Antonelli en 1585, se le anexó una torre que comenzó a utilizarse como faro desde 1764, en sus orígenes la misma era de cal y canto, de 10 metros de altura y utilizaba leña como combustible para la proyección del haz de luz. El 21 de junio de 1845, el viejo faro fue demolido y  sustituido por otro de sillería, de 45 metros de altura sobre el nivel del mar que utilizó en sus inicios el gas y posteriormente acetileno, hasta que en 1945 se electrificó.  
Símbolo de la Isla a nivel mundial y centinela de la ciudad, tiene un alcance de 18 millas náuticas con dos destellos de luz cada 15 segundos.


 El faro, aunque data del año 1845, ofrece una imagen moderna que consta de una cúpula octogonal de metal con cristales especialmente diseñados para guiar a buques y aviones.

Una escalera de caracol de 170 peldaños sirve de acceso a este vigía que descubre una impresionante vista del Centro Histórico de La Habana Vieja, y el proceso de modernización de la actual ciudad.


lunes, 30 de junio de 2014

Durmiendo hipopótamos


La técnica de disparar dardos con tranquilizantes a los animales ha sido aplicada, por años, en varias regiones del mundo, pero no ha sido hasta ahora que en Cuba se ha utilizado con éxito en el caso específico de los hipopótamos (Hippopotamus amphibius).

El médico veterinario Hiram Fernández (derecha), prepara junto a un técnico la dosis para la sedación. 

En días recientes, los pedidos de nuevos ejemplares de la especie por algunos centros provinciales, sumado a las complicaciones de territorialidad dentro de esa población en la Pradera africana ubicada en el Parque Zoológico Nacional de Boyeros, posibilitaron la aplicación de la referida técnica.


En la Pradera africana muchas de las especies se resguardan bajo los árboles huyendo del sol caribeño. Solo cebras, búfalos y jirafas vagan indiferentes.


El ejemplar seleccionado para emprender viaje rumbo al Zoológico de Santiago de Cuba ha sido separado del resto en un cuadrante cercado, mas junto a él permaneció una hembra adulta y su cría de pocos días de nacida. El proceso comienza a complicarse para los especialistas, necesitan dejar solo al juvenil y de esa forma evitar la agresividad de la madre que intenta proteger al “bebé” de los intrusos.



Uno de los técnicos veterinarios dispara el dardo con el sedante (compuesto por tres tipos de anestésicos y tranquilizantes) que impacta en el cuello. Comienza la carrera contra el tiempo, pues pocos minutos después, cuando el medicamento haga efecto el animal caerá dormido.
 
El personal de apoyo logra espantar a la hembra y su cría.
 
Pero surge un  inconveniente. El sedante derribó al “hipo” en el sitio más húmedo y apartado, hasta allí no podrán llegar los vehículos. Se buscan soluciones urgentes, mientras biólogos, veterinarios y técnicos se arremolinan en torno al animal para prepararle.
 





Mediante exámenes de hematología y bioquímica analizaremos su estado de salud, comenta la bióloga Yamilet Rodríguez Carrillo. “Ahora le cubrimos la vista con un saco para evitar que le entren impurezas y la resecación de los ojos”.


 
 
 
 
 
 
Un vistazo a las numerosas cicatrices y heridas en la piel es suficiente para determinar el rigor de la vida de un macho desplazado en la manada de hipopótamos del Zoológico Nacional.  
 
Allí, en condiciones de semilibertad, el proceso de selección natural se muestra con igual severidad que en vida libre, explica el médico veterinario Hiram Fernández Castellanos, al frente de la operación. “La ley la dictan la hembra dominante y el macho alfa de la manada (compuesta por alrededor de 14 animales, entre crías, juveniles y adultos de ambos sexos) y es este el único con derecho a montar todas las hembras. Luego del parto, las madres intentan colocar a sus crías en el grupo, algo que puede resultar fatal si la hembra o el macho dominante ven en ello un peligro para su liderazgo. Muchas veces los “bebés” terminan muriendo ante el ataque de la supremacía”.
 
 
 
 
Hidratan al animal, curan algunas de sus heridas y comienzan a colocarle, por debajo, extensas tiras de sacos de yute, para “envolverle” y protegerle en la maniobra de colocación en el guacal.
 







  La humedad e irregularidad del terreno impiden que los vehículos se acerquen lo suficiente. Entre ellos y el animal queda una distancia incómoda. Para que el mismo  no resulte lesionado durante el manejo los especialistas ponen especial énfasis en el cuidado de la colocación de las sogas y los nudos cerrados con las tiras de saco.





El ejemplar dormido es transportado por el aire hasta el guacal. Despacio y de manera cuidadosa, como quien no quiere despertar el conocido “mal carácter” de los hipopótamos, el personal de apoyo lo acuesta en la estrecha estructura.

 Ahora comenzará el proceso para despertarle con un medicamento que anulará el efecto de sedación, dice la bióloga Yamilet Rodríguez. “Los pinchazos de los antagonistas (como se le denomina al fármaco) deben realizarse debajo de la lengua”.




















  
Superada esta fase levantan el recinto metálico hasta colocarlo provisionalmente en una carreta, para luego llevarlo hasta el camión que viajará a Santiago.