miércoles, 23 de abril de 2014

La Villa de San Cristóbal de La Habana



Cuentan los cronistas que Pánfilo de Narváez –un hombre de Diego Velázquez- realizó la primera fundación de La Habana en el año 1515, en tierras ubicadas al sur de su localización actual. En la actualidad grupos de investigadores trabajan para determinar su verdadero sitio de origen.
Años más tarde, en 1519, la ciudad devenida capital colonial en 1589, encontró asiento definitivo al norte de la región occidental de la Isla, al lado de una bella bahía de bolsa, muy abrigada y conveniente para puerto y asentamientos humanos.
El 16 de noviembre de ese año, a la sombra de una Ceiba que por allí existía, casi frente al mar, se celebró la primera misa y el primer cabildo, y se declaró fundada la villa, con el nombre de San Cristóbal de La Habana.




Canal de entrada de la Bahía de La  Habana 




La Habana ha sabido conservar, como pocas ciudades americanas, el patrimonio arquitectónico de su pasado colonial, que el viajero no se cansa de admirar.








El Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro es el símbolo junto con el Capitolio  y la Giraldilla de La Habana, trazado por el ingeniero Juan Bautista Antonelli en 1585, su posición estratégica en un cerro fue reconocida casi tan pronto como el puerto de la Habana empezó a adquirir la importancia estratégica que tuvo en la colonia.

Palacios, mansiones coloniales, plazas, calles adoquinadas, iglesias, antiguas fortalezas, viejos muros... La hoy llamada Habana Vieja, por donde empezó a gestarse la urbe, es uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de América. Posee 88 monumentos de alto valor histórico-arquitectónico, 860 de valor ambiental y 1760 construcciones armónicas.



En el Castillo de la Real Fuerza, en una de sus torres se encuentra La Giraldilla una historia de amor convertida en símbolo de La Habana


 
 
Tres de las principales fortificaciones de La Habana El Castillo de la Real Fuerza,  El Morro  y el Castillo de San Salvador de La Punta,  así las tres rezan en el escudo de la ciudad.

La   Villa de San Cristóbal de La Habana, fue fundada en nombre de los Reyes de España. El 16 de noviembre de 1519. Su denominación surge de la fusión del nombre del santo escogido para bautizarla y del nombre por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos, pues el nombre Habana proviene de un poderoso cacique de la zona llamado Habaguanex. Esa está considerada la hipótesis más digna y más lógica sobre el origen del vocablo que da nombre a nuestra capital, pues existen otras como que este proviene de una corrupción de la palabra haitiana “sabana”, la extensión de tierra como la conocemos; otra tesis plantea que viene de haven o gaven, que significa puerto o fondeadero.
También se dice que proviene de la palabra aruaca  “abana” que quería decir “ella está loca”; haciendo referencia a la leyenda de la india Guara.



 

 Almacenes San Josè


 La Alameda de Paula.
El nombre de la Alameda procede de su proximidad con el antiguo hospital de San Francisco de Paula, cuyas obras comenzaron en 1664 junto a una iglesia aledaña, que con el paso del tiempo fue también bautizada con la misma denominación.
El paseo más antiguo de La Habana exhibe con orgullo condiciones suficientes para figurar en la preferencia de los visitantes que acuden a la ciudad.



 
La Habana, en general, incluida su área moderna, tiene un entorno humanista que genera calidez y acercamiento entre las personas. El cielo azul, el sol y el mar, de presencia muy entrañable para sus habitantes, nunca dejan de estar en contacto con el hombre, haciéndolo más sencillo, alegre y fraterno.
Hoy por hoy es el principal polo turístico del país. Hoteles de lujo, hostales confortables, cabaret famosos y restaurantes con la mas variada gastronomía, tanto autóctona como internacional, pueden satisfacer al gusto más exigente. 


Otras de sus atracciones son las Plazas y los parques que la conforman.





A pocos metros del Capitolio Nacional de La Habana, entre las calles Amistad y Dragones, está el barrio chino de la capital cubana, una vez el más grande e importante del Nuevo Continente. Hoy no es el mismo de entonces, pero subsiste gracias al espíritu de los viejos chinos que aún viven allí.




Urbe cosmopolita, comunicativa y abierta, una ciudad que sabe vivir su vida interior con verdadera intensidad y tiene interesantes misterios por develar.




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