jueves, 21 de enero de 2016

Un cubano más para admirar, respetar y recordar.

ACUEDUCTO DE ALBEAR – Otra de las maravillas de la ingeniería cubana.

23 de enero se cumplen 123 años de su inauguración.
Un 23 de enero, pero de 1893, finaliza la construcción del “Acueducto de Albear” y se inaugura la red de distribución de agua de la Ciudad de La Habana en presencia del Capitán General, el Obispo de La Habana y demás autoridades del país. El proyecto fue elaborado por el General de Brigada de Ingenieros, Don Francisco de Albear y Fernández de Lara. La fabricación fue aprobada por la Real Orden del 5 de octubre de 1858. El 23 de junio de 1878, el Capitán General Arsenio Martínez Campos dejó inauguradas las obras. Luego de la muerte de Albear se le cambió el nombre a la institución en honor a su constructor. Años más tarde una firma americana representada por Ricardo Narganes la continúó, y quedó terminada el 23 de enero de 1893.

Antes de su construcción, los primeros moradores de la Isla iban a buscar el agua al río Almendares. Entonces la llevaban desde La Chorrera en embarcaciones o sobre el lomo de bestias. Otras fuentes indican que se abastecían de una cisterna situada en la desembocadura del río Luyanó, o mediante una noria instalada en una poza abierta en el Campo de Marte, hoy Parque de la Fraternidad, o por las bondades de aljibes y pozos que llegaron a contar miles en el siglo XIX.
En 1544, se inician las gestiones para la construcción de la llamada Zanja Real, primera obra destinada al abasto de agua de la ciudad, y único acueducto con que contó durante 243 años. Hasta el Callejón del Chorro, en la Plaza de la Catedral, llegaban las aguas. Quizás fue éste el primer acueducto construido por España en el Nuevo Mundo.
Pero esto no era suficiente y ya a principios del siglo XIX por decreto regio se aprobaron las obras del Acueducto de Fernando VII, que partía del río Almendares, por Ciénaga, el Cerro y la Calzada de Jesús del Monte, hasta la Puerta de Tierra, en Monserrate y Muralla, y de ahí a la población de intramuros. Pero tampoco fue suficiente pues no satisfacía la necesidad de los habaneros por un agua potable y abundante.
El ingenio insular mostró su hidalguía cuando el ingeniero don Francisco de Albear y Lara presentó su informe titulado “Proyecto de conducción a La Habana de las aguas de los manantiales de Vento”, que resultó premiado con Medalla de Oro en la “Exposición de París” de 1878 por la excelencia del proyecto, digno de elogio hasta en sus detalles. Y 15 años después, el 23 de enero de 1893, ya fue puesto en funcionamiento el Acueducto de Albear, que aún en la actualidad funciona y sigue abasteciendo el diecinueve por ciento del agua que abastece a la capital cubana.
En esta obra todo es singular: la precisión técnica, la belleza de sus construcciones civiles, la garantía de un agua sana y la seguridad de su funcionamiento, que no necesita combustible y sólo requiere desinfección mediante cloración.
 Los terrenos que rodean los depósitos de Palatino fueron convertidos en bellos y artísticos jardines en 1926. En una sección de los jardines se ubicaron cuatro esculturas que representan las estaciones del año.
 El acueducto de Albear, que entrega sus aguas exclusivamente por gravedad, comprende las obras de captación en los manantiales de Vento, el túnel en el río Almendares, el Canal de Vento, los depósitos de Palatino y el sistema de distribución del agua a la ciudad de intramuros. Portentosa para su época, su caudal de agua era superado solo por los construidos en Nueva York y Londres.
 El margen izquierdo del río Almendares aporta unos 150 000 m3 de más de 400 manantiales de Vento, recogidos en una gran taza de cantería provista de sus correspondientes aliviaderos y compuertas. Un alto muro de contención, que a su vez es uno de los lados de la taza colectora, impide la penetración del río durante las crecidas.

Por debajo del lecho del río se encuentra un túnel con dos conductoras de hierro fundido de un 1 m de diámetro, las que conectan la taza con el canal, a través de aproximadamente 10 km hasta los tanques de distribución de Palatino.

 En esta obra todo es singular: la precisión técnica, la belleza de sus construcciones civiles, la garantía de un agua sana y la seguridad de su funcionamiento.
Un cubano ilustre, el ingeniero don Francisco de Albear y Lara, nos legó la más célebre de sus obras de ingeniería, catalogada como la obra más importante realizada en la Isla en el siglo XIX: el mundialmente conocido Acueducto de Albear.

Un cubano más para admirar, respetar y recordar.


martes, 17 de noviembre de 2015

San Cristóbal de La Habana, otro aniversario.


La villa de San Cristóbal de La Habana cumple 496 años de fundada y su añeja historia sigue atrapando con su magia a todos aquellos mortales que decidieron andar sus calles.
Fundada en nombre de los Reyes de España nace el 16 de noviembre de 1519, y encuentra asiento definitivo al lado de una bella bahía de bolsa conveniente para puerto y asentamiento poblacional, una zona conocida desde 1509.

                                   Almacenes San Josè


 

En opinión de los historiadores, La Habana se convirtió en el puerto más seguro del Caribe, y este se vio tempranamente concurrido de flotas comerciales y militares.








El Barrio Chino de La habana

 Es curioso ver como en el barrio aún existen las conocidas Sociedades Chinas de Institución y Recreo, que son pequeños negocios formados por bar, fondas y restaurantes, situados todos en un primer piso. En el barrio también se encuentra un cine chino que proyecta películas en versión original, así como una farmacia de homeopatía china.
                                                         El Capitolio Nacional

                  

       
                                  La alameda de paula






Desde hace varios años, La Habana se remodela y se adoptan medidas eficaces para la preservación del patrimonio cultural, en especial en la rica y variada arquitectura antigua.







                                              El Malecón “Otro icono de La habana”




El castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, también conocido como castillo del Morro, es el símbolo junto con el Capitolio y la Giraldilla de La Habana. 










Es otro lugar muy agradable para caminar y conocer. Visita obligada para recorrerla a pie, disfrutar el paisaje y rodearla para conocer las zonas emblemáticas de la habana.



Las noches habaneras son seductoras.
 




El Paseo de Martí es popularmente conocido como Paseo del Prado y es una de las avenidas más emblemáticas, concurridas y transitadas de La Habana. Es un amplia avenida arbolada que discurre a lo largo de aproximadamente un kilómetro entre el Malecón y la Plaza de la Fraternidad. Inicialmente se llamaba Alameda de Extramuros o de Isabel II, ya que cuando se comenzó su construcción (en 1.772) se situaba fuera de las murallas de la ciudad. Terminó de construirse en 1.830, durante el gobierno del Marqués de la Torre (Capitán General de la isla).





En la avenida del Prado hay ocho estatuas con figuras de leones, hechas de bronce que parecen custodiar el paseo. “La historia de los Leones de Paseo”.

La Habana era el pueblo más importante de España en el Nuevo Mundo, por lo que era necesario para protegerla de corsarios y piratas. España decidió entonces fortalecer la bahía y compró cientos de cañones para proteger y defender el pueblo. Durante la etapa neocolonial, se comprobó que los cañones ya no eran necesarios y que se funde y se utiliza para crear las esculturas de los leones. En 1928, el Presidente de Cuba encargó el escultor francés Jean Puiforcat y al también escultor cubano y experto fundidor de bronce Juan Comas a esculpir los leones a gran escala para ser colocados a lo largo del Paseo.

 

La Habana, que el 16 de noviembre festejó su 496 cumpleaños, figura entre las siete primeras villas fundadas en Cuba por el Adelantado Diego Velázquez a principios del siglo XVI, es la capital del país y la mayor entre las ciudades de Las Antillas, lo que unido a su proverbial belleza y encanto la convierten en uno de los principales atractivos turísticos del Caribe, y el principal de la isla.
A pesar de haber sido fundada en 1519, no fue hasta el 20 de diciembre del año 1592, que Felipe II confiere a La Habana el título de ciudad, veintinueve años después de que el gobernador de Cuba trasladara a ella su residencia oficial desde Santiago de Cuba, sede hasta entonces del gobierno de la isla.